Es
una especie de batiborrillo de carne, mariscos, papas, habas, arvejas,
pescado, chorizo, milcao, etc., que se cuecen, con el auxilio de
piedras vivas caldeadas por el fuego dentro de un hoyo abierto en
la tierra.
Sobre la leña que se echa en el fondo de la excavación,
se colocan piedras grandes, redondeadas y lisas. Encima de estas
se van depositando los mariscos, papas, legumbres, que luego se
cubren con una capa de pangue. Sobre esta capa viene carne, pescado,
milcao, etc., sobre los cuales se extiende una segunda cubierta
de paja y de tepes.
La señal que indica que la cocción ha llegado a su
punto preciso es la evaporación del agua contenida en los
mariscos, y la cual se filtra a través de los intersticios
de las capas que cubren el Curanto.
La razón de ser los mariscos la base de los Curantos, es
porque el agua en ellos contenida, reducida a vapor, favorece y
apresura la cocción.